Este cuadro se caracteriza por la presencia de una isquemia aguda,
generalmente como consecuencia del compromiso de la microcirculación por infecciones o
como por el síndrome aplastamiento o compartimental, una lesión vascular o su
compresión, como ocurre en las fracturas expuestas y en los reimplantes de miembros
amputados traumáticamente.
El principal problema a solucionar en este cuadro, es la hipoxia tisular, con la
consiguiente disminución del potencial de oxidorreducción en el miembro afectado como
consecuencia del compromiso vascular. Este cuadro se ve agravado por el edema local, lo
que genera una disminución de la microcirculación con la consiguiente hipoxia y mayor
edema, produciendo de esta forma un círculo vicioso.
Cuando en la zona afectada la tensión de oxígeno es inferior a los 30 mm Hg. se pierde
la acción fagocítica de los polimorfonucleares, al igual que la capacidad de síntesis
de colágeno por los fibroblastos.
La OTH aumenta notablemente los niveles de oxigenación sanguinea, aumentando así la
oxigenación de los tejidos hipóxicos y el restablecimiento de las respuestas
fisiológicas normales del huésped.
tro efecto es la rápida disminución del edema tisular, debido a la vasoconstricción a
nivel de los capilares arteriolares, hecho demostrado personalmente en modelos
experimentales.
Strauss, en un estudio retrospectivo de 634 casos publicados de isquemia post traumáticas
agudas tratados con OTH, observó importantes beneficios en el uso de la terapia
hiperbárica.
La iniciación de la esta terapia, debe realizarse en forma aguda, dentro de las primeras
4 a 6 horas de producida la lesión, para obtener óptimos resultados.
Relación costo-beneficio: Strauss, ha observado que el costo total del tratamiento de un
paciente con un sindrome de aplastamiento, utilizando OTH, disminuye a una cuarta parte,
si se lo compara con la no utilización de la terapia hiperbárica.
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