MONOXIDO DE CARBONO, UN ASESINO SILENCIOSO
Cuando llegan los primeros fríos, desgraciadamente comenzamos a enterarnos por los
medios, de los primeros accidentes fatales producidos por un gas sumamente venenoso, el
monóxido de carbono.
Mar del Plata es una ciudad que, por sus características de ciudad de veraneo, es
particularmente susceptible del ataque de este gas venenoso, que no distingue edades ni
clases sociales. Los departamentos o casas permanecen cerrados por mucho tiempo, y cuando
el morador vuelve a habitar la vivienda o la habita por primera vez desconoce el estado de
los calefactores, calefones, estufas, etc. y en especial sus sistema de ventilación los
que se pueden haber alterado durante la ausencia (corrosión, nidos de aves o insectos.
Etc)
El monóxido de carbono se puede producir en cualquier lugar, basta que exista materia
combustible, una llama y una mala ventilación. No debe confundírselo con el gas natural
o el gas envasado que de por sí no son tóxicos, pero que sí pueden ser explosivos y en
caso que se liberen en ambientes totalmente cerrados, pueden desplazar al oxígeno
produciendo hipoxia. Estos gases "mal quemados" producen el monóxido de
carbono.
Lo llamamos "asesino" silencioso, porque ataca artera y subrepticiamente, sin
síntomas previos, no tiene sabor, ni olor, ni color. Se produce en las combustiones
incompletas o sea cuando se quema cualquier materia orgánica, con una falta parcial de
oxígeno. Este déficit de oxígeno se puede deber a la mala ventilación, al mal
funcionamiento del artefacto de combustión o al deficiente sistema de extracción de los
gases de combustión. También los motores de combustión interna son una fuente de
producción de monóxido de carbono.
Este gas, al ser respirado, produce una intoxicación en la sangre y en los tejidos que, a
no ser que la victima sea retirada de inmediato del ambiente rico en monóxido de carbono
y tratada médicamente en forma perentoria, pude llegar al desmayo, coma y muerte. Es un
gas tan tóxico, que la máxima cantidad permitida en el aire de los ambientes de trabajo,
es de 30 partes por millón, esto significa: treinta partes de monóxido en un millón de
partes de aire, lo que equivale a una concentración del 0,003%.
En el caso de que no se realice el tratamiento adecuado, el accidentado puede fallecer o
quedar con secuelas neurológicas permanentes. La terapia de elección en los casos graves
de intoxicación por monóxido de carbono es el tratamiento en cámara hiperbárica, donde
la celeridad con que se realiza el tratamiento juega un papel fundamental en el
pronóstico de la afección.
¿Cómo prevenirnos?
Damos a continuación alguna serie de reglas fundamentales para evitar el envenenamiento
por monóxido de carbono.
1. Todas las instalaciones de artefactos de gas deben ser realizadas por personal IDÓNEO,
debidamente matriculado.
2. Los artefactos deberán estar aprobados para el uso al que se lo destina.
3. Revisar periódicamente los artefactos para garantizar su correcto funcionamiento, en
especial las chimeneas y tiros balanceados a los efectos de eliminar obstrucciones, si las
hubiere.
4. Debe asegurarse una ventilación adecuada de los locales.
5. Nunca colocar calefones de cualquier tipo o termotanques en baños o en ambientes
cerrados.
6. Los calefactores serán preferentemente del tipo "tiro balanceado" colocados
por personal matriculado y a los que se les haya hecho una revisión periódica.
7. No calefaccionar con cocinas u hornos.
8. Verificar que las llamas de los artefactos sean de color azul celeste; si arden de
color amarillo o rojizo indican que está faltando oxígeno en la combustión y por los
tanto se está produciendo monóxido de carbono, aun en un ambiente ventilado.
9. Las pantallas de gas se deberán utilizar solo en ambientes bien ventilados.
10. Los calefactores catalíticos deben estar colocados en ambientes ventilados.
11. No calefaccionar los ambientes con braseros u sistemas de combustión no autorizados.
El brasero de por sí es un gran productor de monóxido de carbono.
12. Siempre tomar al precaución de los ambientes estén ventilados por más frío que
esté.
13. Cuando se pongan en marcha motores de combustión interna (automóbiles,
motogeneradores, motocicletas, cortadoras de césped, bordeadoras y cualquier otro
artefacto de combustión interna) hacerlo al aire libre, dada la gran cantidad de gases
tóxicos que emiten.
14. Verificar que los gases de escape de cualquier motor de combustión interna o
artefacto de combustión, cualquiera sea su combustible no penetren en ambientes
habitados.
15. Si es posible, adquirir y colocar detectores de monóxido de carbono en los ambientes
habitados.
Como vimos la producción de monóxido de carbono depende de la cantidad de oxígeno
presente en la combustión, cuanto menos cantidad de oxígeno más probabilidades de
producir este gas fatal y éste se puede producir aun en un ambiente ventilado, si el
artefacto funciona de manera inadecuada, o es un motor de combustión interna.
Una buena prevención es el mejor método de evitar este flagelo.
Dr. Carlos Alberto Espinosa y Dr. Gustavo Alberto Mauvecin
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